REENCUENTROS ESTIVALES

Tablilla Beneficios

Además de todo lo habitual, como bañarse en el mar, el sol, que las horas de luz del día se dilaten, poder llevar poca ropa, las terrazas, la cerveza helada, etc.,…una de las cosas que más me gustan del verano, es el reencuentro con los amigos. Y es que por motivos de trabajo, distancia, horarios excesivamente dilatados y demás, durante el resto del año no puedo disfrutar de su compañía. Así que aprovecho cualquier momento que tengo para citarme con ellos, ir al pueblo a verlos, quedar para tomar copas, cenar, etc.

Pero si a esos agradables momentos,  le sumamos una interesante charla distendida y recordar viejos tiempos, entonces soy el ser más agraciado de la tierra.

Esto sucedió hace apenas unos días, en mi encuentro con mi amigo Alberto (un abrazo para ti desde mi blog, querido). Él es un argentino (rosarino para más señas) al que conozco desde hace 15 años, desde mi época en Iberdrola, cuando yo era Gerente de Canal para la marca SkyPoint, y él comercial en un distribuidor mío.

Empezamos a trabajar juntos y desde el primer momento noté que había una conexión especial entre nosotros. Nos entendíamos sin apenas tener que hablar en exceso. Cumplía sus objetivos, ayudaba, tenía interés en aprender siempre más, pero sobre todo,

… ¡¡Nunca se quejaba!!

Y es en este punto donde quiero centrar hoy mi “post”.

Porque he llegado a la conclusión en esta larga trayectoria gestionando personas que, cuando un colaborador quiere seriamente trabajar, ganar dinero, estar por la labor, centrarse en su trabajo y alcanzar sus objetivos, es precisamente el que menos trabas pone. No pierde el tiempo discutiendo las estrategias que la compañía adopta,  no se resiste en cumplir los procedimientos establecidos, ejecuta todas las fases de la venta con rigor y sin dejarse nada en el tintero, y además es proactivo y ayuda al resto de sus compañeros sin exigir nada a cambio.

¿Por qué un perfil así actúa de esta manera? Difícil respuesta sin duda, para dejarlo claro en tan solo unas pocas líneas.

Pero analizando el caso de Alberto, y otros similares que he tenido la suerte de conocer y trabajar con ellos, diría que

…”Estos profesionales saben estar”. Si, en toda la extensión de la frase.

Normalmente vienen de haber trabajado en estructuras grandes y complejas y saben a qué atenerse. Tienen además una fuerte cultura empresarial arraigada, y comprenden y asumen su posición y la de sus superiores rápidamente. Saben de la importancia del tiempo, y tienden a perfeccionarse con él. Aprenden de los errores en vez de recordarlos a cada momento, haciéndose las víctimas, etc.

¿Y por qué un perfil así es tan necesario (o diría indispensable) en los equipos comerciales modernos? Pues aquí sí que no hay ninguna duda en la respuesta.

Porque en los tiempos de adaptación a nuevas metodologías de venta y tecnologías de trabajo que nos ha tocado vivir a los managers de hoy, este perfil es un activo que “suma”.

Y todo lo que no suma en una empresa moderna, simplemente “resta” y es un lastre para la organización.

Y para finalizar mi escrito de hoy, no puedo más que agradecerle a Alberto el regalo adicional que me hizo en nuestro encuentro, y que reproduzco (en parte) en la imagen del post. Nada más y nada menos, que un “vademécum” de cómo gestionar una entrevista de ventas con éxito, en formato bolsillo.

Que grande Alberto. Gracias de corazón.

 

 

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