LAS 11 FASES DE LA MOTIVACIÓN DE UN EQUIPO (10)

Implicacion

10) Implicar

De todo manager que se precie de saber lo que se lleva entre manos, que no es nada más y nada menos la gestión de personas (casi nada), es conocido que, la más rápida y mejor forma de que un colaborador realice una tarea específica con ilusión y máxima entrega, para garantizar el éxito de la misión encomendada, es la implicación directa del colaborador en dicha tarea.

Esto que suena de manual, no es trabajo fácil. Sobre todo porque cada una de las personas a nuestro cargo tiene diferentes “factores motivadores” de valor en su vida personal y profesional. Por lo tanto el conocerlos correctamente, para después poder “elegir” el colaborador adecuado para cada tarea, es la principal encrucijada que deberá descubrir el manager, si quiere tener a su disposición un auténtico equipo de élite que responda a las exigencias del mercado en el que se mueven, con éxito y sin dilación.

Expondré, a continuación, algunas de las técnicas que yo utilizo con mis equipos, para cerciorarme de que colaborador es el adecuado para cada tarea.

  1. En primer lugar, cada colaborador debe pasar una…llamémosla “prueba de fuego”. Para ello, hay que idear una tarea inicial que ponga a prueba ciertas capacidades del colaborador. Dicha tarea debe incluir por un igual, dosis de energía, astucia, rapidez y destreza por parte del colaborador al que se le encomienda. La respuesta a la misma, así como su resultado, servirán al manager para pulsar a cada miembro de su equipo y conocer su grado de “implicación de serie” con el grupo, y su potencial rol dentro del mismo.
  2. Una vez ya hemos valorado al individuo en cuestión, y tenemos clara sus capacidades, le encomendamos las tareas lógicas de su cargo, administrándole la dosis de confianza que merece, versus los resultados obtenidos de la prueba anterior. La diferencia aquí radica en que, en el otro lado de la balanza en la que hemos depositado nuestra amplia confianza en él, depositamos a su vez, la premura y urgencia de los acontecimientos. Es decir, necesitamos pulsar su sentido de la “prisa”.
  3. Y la tercera fase de esta técnica, radica en estar tan cerca del colaborador, durante el mayor tiempo posible de las pruebas, para conocer sin temor a equivocarnos, cual es exactamente el valor que otorga a cada uno de los factores del éxito. Dinero, prestigio, titulo, reconocimiento, valores profesionales, pertenencia al grupo, etc.

Con estos tres resultados, perfectamente combinados, estaremos en situación de “implicar” a nuestro colaborador en el lugar y rol que hemos reservado para él, en nuestro grupo, de forma constante.

Es decir, podremos encomendarle “automatizadamente” ciertas tareas relacionadas con sus objetivos directos (captación de cuentas, desarrollo y retención de las mismas, venta cruzada, etc.), sabiendo de antemano que su grado de implicación con las cifras de su cuota, y del compromiso con el equipo, serán las máximas posibles que pueda dar, y sabiendo que porcentual de éxito obtendrá. E incluso en que parámetros superará su cuota.

Porque no hay mejor forma de garantizar el éxito del comercial, que implicándolo en su realización y desarrollo profesional.

 

 

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