Desempleado o Desencantado

desencantado

Aunque desde el gobierno nos intenten convencer de lo contrario, que seguimos en tiempos de crisis es una evidencia. Basta con ver las noticias o leer la prensa a diario, para encontrarse inmerso en un mundo con mareantes cifras de paro, empresas que cierran o quiebran, ERE’s, desahucios, etc.

Y claro, ante este panorama es fácil pensar que no existen posibilidades de encontrar ningún empleo.  Y sí que es cierto que, desde un punto de vista de oportunidades, hay muchas menos de las que habría en otro momento de mercado, donde digamos la economía fuese más boyante.  Pero no es del todo exacto que no se pueda encontrar un trabajo. Lo que ocurre es que hay que estar mucho más preparado, ya que el volumen de candidatos para optar a una misma vacante es elevado.

Además, y sobre todo, hay que estar dispuesto a empezar de “cero” en muchos aspectos, volver a demostrar (de nuevo) lo que se es capaz de aportar a la organización potencialmente contratante,  y lo más importante, sacrificar ciertos “privilegios” que se habían adquirido en el pasado, y que ahora, lamentablemente, ya no están disponibles.

Hasta aquí, este guion es por todos conocido ¿verdad?

Pero lo que quiero exponer hoy desde esta página, y lo que me anima a escribir el “post” de hoy es la, llamémosle  “aparente desidia” de algunos candidatos, a la hora de optar a ciertos puestos de trabajo. Y para ello lo aderezare con un ejemplo.

En mi organización actual, dedicada en su 100% a las ventas, y donde se viven momentos de cambio y potencial crecimiento en el sector servicios, me he encontrado en los procesos de selección que tenemos abiertos, con ciertos candidatos con los que he concertado entrevistas, que ni siquiera se han presentado a ella, una vez cerrada y agendada.

Ante el desasosiego que me producía esta actitud tan extraña, fui a consultar a Ximena, nuestra responsable de RRHH, para intentar encontrar una respuesta coherente, que me hiciese comprender lo que a mi entender es una aberración profesional. El no presentarse a una entrevista de trabajo.

Su explicación, aun exponiendo una respuesta razonada y comprensible, me produjo sorpresa.

¡¡Se ha dicho tantas veces al pueblo que no hay trabajo, que lo han asumido como tal y se lo han creído!!

Es decir, el candidato cree que, aun asistiendo a las entrevistas, no conseguirá trabajo. Y por ello decide no ir. Probablemente esto responde al trabajador parado que más casos como este ha vivido. Su perfil es aquel que lleva más tiempo desempleado, que ha asistido a muchas entrevistas, y que no ha conseguido un empleo. Entonces entra en un estadio donde el desánimo y la falta de esperanza a encontrar un trabajo, adquiere un peso específico.

Claro, que entonces alguien podría pensar…”pero si es que a mí no me llaman nunca”. Motivo de esto puede ser la falta de creatividad a la hora de diseñar el curriculum por parte de un buen número candidatos. Porque a estas alturas del tiempo, donde la tecnología y las redes sociales nos rodean, el típico CV de siempre con una cronología profesional más o menos detallada y la formación reglada, no es suficiente para captar la atención de las empresas reclutadoras.

Por lo tanto, en aras de intentar inyectar algo de ánimo y esperanza a todos los posibles candidatos a un puesto en el área comercial (que es mi especialidad), quisiera aportar desde aquí, y siempre desde mi punto de vista y experiencia, ciertos aspectos a tener en cuenta a la hora de buscar empleo:

–          Renueva tu CV. Es tu tarjeta de presentación inicial, y la llave para conseguir la deseada entrevista de selección.

–          Cuida los detalles del curriculum hasta la más mínima expresión. Como la estética. la organización de la información, la claridad al exponerla, y la coherencia son capitales. Y desde luego evitar las faltas de ortografía.

–          Sin dudarlo, el CV debe incorporar una fotografía actual. Recordemos que “una imagen vale más que mil palabras”, y en una sociedad donde todo el mundo tiene un móvil con cámara, no se entendería un currículo sin foto.

–          Los datos de contactos, como el móvil. el email, y la dirección actual, deben figurar claros, bien visibles, y estar actualizados. Debe ser fácil para el reclutador dar contigo.

–          Hay que darle un “nuevo enfoque” al currículo. Cuenta tus aptitudes y especialidades en primer lugar. Y no está de más incluir un apartado donde “vendes” a tu potencial reclutador, el “por que” deben contratarte. Es decir, “en que eres diferente y tu potencial”.

–          Tu CV debe ser idéntico a la información que tengas en tus “redes sociales”. Por lo que preocúpate de actualizarla constantemente para que coincidan exactamente.

–          Siempre que te contacten, y te propongan una entrevista, di que sí, aunque el puesto de entrada no te convenza del todo, o no cumpla inicialmente tus expectativas. Porque no sabes que hay detrás de esa entrevista a priori. Además, siempre es bueno entrenar en las entrevistas.

–          Si en la entrevista no eres seleccionado inicialmente, nunca tires la toalla ni te desanimes. No sería la primera vez que a un candidato que ha sido descartado en primera instancia, pero que causó una buena impresión, se le contacta de nuevo al cierto tiempo; o bien porque surgen nuevas oportunidades en la empresa, o porque otros candidatos seleccionados han fallado.

–          Y sobre todo, y muy importante:

“Si te has comprometido a asistir a una entrevista de selección….ves a ella.

Porque nunca sabrás las puertas que has cerrado al no asistir.”

 

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