De Sirenas

Gigantes, Brujos y Enanos era el juego al que se iba a jugar.

Encargado de unos treinta niños, hice formar a mis tropas en el

salón de actos del colegio y les expliqué el juego.

Cuando la excitación de la caza había alcanzado un punto crítico. Yo grité:

¡Tenéis que decidir ahora lo que sois un Gigante, un Brujo o un Enano!

Mientras se formaban los grupos, consultando frenéticamente en voz baja,

sentí que alguien tiraba de la pernera de mi pantalón. Una niña pequeña

me está mirando y me pregunta, con una vocecilla preocupada:

¿Dónde han de estar las Sirenas?

Una larga pausa. Una pausa muy larga.

¿Dónde han de estar las Sirenas?- le digo.

Sí. Mire, yo soy una Sirena (me dice con una sonrisa en los ojos).

Las Sirenas no existen – le increpo.

¡Oh, sí, yo soy una!

No le interesaba ser un Gigante, un Brujo o un Enano. Sabía

cuál era su categoría. Sirena. Y no estaba dispuesta a abandonar

el juego y plantarse contra la pared, como habían de hacer los perdedores.

Quería participar, en el bando al que se adaptasen mejor las Sirenas en el

esquema del juego. Sin renunciar a su dignidad ni a su identidad. Daba

por sabido que había un lugar para las Sirenas y que yo sabría dónde estaba.

Bueno, ¿de qué bando están las Sirenas? ¿todas las Sirenas, todos los que

son diferentes, los que no se adaptan a la norma y no aceptan los

compartimentos y las casillas disponibles?

Contesta a esta pregunta y podrás construir una escuela, una nación

o un mundo sobre ello.

¿Cuál fue entonces mi respuesta? De vez en cuando digo la cosa adecuada.

– La sirena debe estar aquí, ¡junto al Rey del Mar! le digo.

Y allí nos quedamos, cogidos de la mano, revisando las tropas de

Brujos y Gigantes y Enanos mientras corrían desordenadamente.

Disfrutando los dos de la compañía del otro…El Rey y la Sirena.

A propósito, no es verdad que las sirenas no existan. Conozco

personalmente al menos a una. La he tenido cogida de mi mano.

 

 

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2 thoughts on “De Sirenas

  1. M.Vizcaya 27 de septiembre de 2012 / 20:16

    Precioso, entrañable, me encantó.

  2. Jenifer L. Johnson 14 de octubre de 2012 / 14:21

    Una historia fabulosa y, por supuesto, una alegoría excelente. Qué sonrisa más grande apareció en mi cara cuando leí: “¿dónde han de estar las sirenas?

    A la niña no le importaba ser diferente y, sí, existía un grupo al cual ella se sentía parte, Su tribu. Minoritaria, eso sí, pero tan real como el brillo de sus propios ojos.

    Mientras el resto del mundo (empresas, emprendedores, organizaciones…) está desesperadamente intentando ser el más gigante de los gigantes, hay un pequeño grupo de sirenas ocupando otro espacio, con otro lenguaje, y quizá con su propio juego inventanado nuevas reglas.

    Allí es donde quiero estar yo.

    Sin duda.

    Gracias por compartir esta historia con nosotros. Con tu permiso, te citaré en algunas de las clases y seminarios sobre estrategia que daré este año.

    Saludos,
    Jenifer

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